Suelta para refrescar

El mejor vino

El mejor vino

Había allí seis tinajas de piedra, de las que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada una cabían unos cien litros.[a]

Jesús dijo a los sirvientes:
—Llenen de agua las tinajas.
Y los sirvientes las llenaron hasta el borde.
—Ahora saquen un poco y llévenlo al encargado del banquete —les dijo Jesús.
Así lo hicieron. El encargado del banquete probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó aparte al novio y le dijo:
—Todos sirven primero el mejor vino y, cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora.
Esta, la primera de sus señales, la hizo Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

Juan 2:6-11 

Jesús, su madre, sus hermanos y sus discípulos son invitados a una fiesta de boda. Una de las críticas que le hacían los sacerdotes a Jesús, era que le veían en las fiestas con los pecadores. Seguramente nunca lo hayas imaginado así ¿verdad?, por lo que creo que Jesús era alguien divertido, con quien la gente se sentía bien. Nadie invitaría a su fiesta a alguien que tiene una mirada de juicio. ¡Y menos en uno de los días más importantes de su vida! 

Pero sucede que el vino se termina antes de lo previsto. No hay nada más incómodo, que lo que preparaste para tus invitados no sea suficiente. Siempre que invito a alguien a comer, preparo de más. Jesús se preocupa por ellos y convierte el agua que se usaba para lavar los pies de las personas, en vino. Y no cualquier vino, sino ¡uno muy bueno! 

Fue el primer milagro público o señal como le gusta decir a Juan, que hizo Jesús. Hubiéramos esperado otro tipo de milagro como por ejemplo “el dar vista a un ciego”, pero por alguna razón, Él eligió que fuera este y no otro. Dicen las Escrituras que así reveló su gloria. Es que Él se glorifica en tu necesidad, no importa cuán “superficial” te parezca. Él te encuentra y te socorre por amor. El mejor milagro que Dios puede hacer en ti, es el que expresa una gran misericordia por los detalles de tu vida. 

Para pensar:

¿En qué área de tu vida necesitas un milagro? Acércate a Jesús, Él no te juzga y está dispuesto a hacerlo, aún cuando creas que ya es tarde para eso.

Oración:

Señor Jesús te pido que hagas un milagro en mi vida (sé específico) ¡Gracias por tu amor y tu infinita misericordia! En el nombre de Jesús, Amén.

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