Jesús oró por nosotros

Jesús oró por nosotros

 »No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. 

Juan 17:20-21

+ Haz click para leer el capítulo completo (opcional)

Jesús ora por sí mismo

1Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así:

«Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, 2ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado. 3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.4Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste. 5Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.

Jesús ora por sus discípulos

6»A los que me diste del mundo les he revelado quién eres. Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra. 7Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, 8porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. 9Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos. 10Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado. 11Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti.

»Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros. 12Mientras estaba con ellos, los protegía y los preservaba mediante el nombre que me diste, y ninguno se perdió sino aquel que nació para perderse, a fin de que se cumpliera la Escritura.

13»Ahora vuelvo a ti, pero digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, para que tengan mi alegría en plenitud. 14Yo les he entregado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. 16Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo. 17Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad. 18Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo. 19Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Jesús ora por todos los creyentes

20»No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos,21para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. 22Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno:23yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.

24»Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.

25»Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco, y estos reconocen que tú me enviaste.26Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos».

Recuerdo cuando leí por primera vez este pasaje de la Biblia. ¡Me voló la cabeza! ¡Jesús orando por mí! ¡Me hizo sentir tan especial, tan amada! Recuerdo habérselo compartido a mi amiga con tanta emoción. ¿Te das cuenta? Él no hace una oración al azar por ti y por mí, dice que “ruega”. ¿Y por qué ruega? Para que seamos uno, de la misma manera que la Trinidad está unida. 

Alguna vez escuché la ilustración de las “papas”. SÍ, lo que escuchas. Cuando las papas están en la tierra pueden pensar: somos una porque estamos cerca. Pero no, cuando las sacan de la tierra y las ponen juntas en una bolsa, pueden pensar: ¡ahora sí somos una! Pero no, cuando les quitamos sus cáscaras y las ponemos en una olla pueden pensar; “ahora sí somos una”… ¡Pero no! Solo cuando las haces puré, las pisas y están mezcladas, allí son una. Un mismo sentir, una misma actitud. 

Eso es lo que hace que el mundo pueda creer que Jesús es el Hijo enviado por Dios para salvarlo. No el buen mensaje, no el buen servicio, no nuestra excelencia, ¡aunque todo esto es muy bueno! Lo que hace que el mundo crea en Jesús es nuestra actitud. Gandhi dijo que no tenía problemas con Cristo sino con los cristianos, porque no lo reflejábamos.

Para pensar:

¿Qué cosas crees que necesitamos cambiar para poder ser “uno” con todos los cristianos independientemente de qué Iglesia sean?

Oración:

Señor enséñame qué cosas necesito cambiar para ser uno con mi hermano y poder entonces ser un mensaje vivo de Ti. En el Nombre de Jesús, Amén.