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Jesús Es El Hijo De Dios

DÍA 21

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Juan 20:30-31 RVR60

Hemos llegado al final del camino de estos veintiún días. En estos días nuestras vidas se vieron confrontadas con las verdades de la Palabra de Dios y fuimos fortalecidos, así como lo fue nuestra fe. Buscamos razones que nos hablaran del poder maravilloso y misterioso que existe en la oración cuando lo hacemos en el nombre de Jesús, pero no es en la oración sino en quien la recibe donde está el poder. Ten siempre presente que hay una combinación entre FE - ORACIÓN - DIOS ¡que resulta! La oración nos lleva a depender 100% de Dios a través de Jesús. Él quiere conquistar nuestros corazones y que creamos que Jesús es el Hijo de Dios y darnos vida en su nombre.

Él Está Con Nosotros

DÍA 20

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Amén. Mateo 28: 18-20 RVR60

Jesús a punto de ascender al cielo le da las últimas instrucciones a sus discípulos. Las más importantes, “hagan seguidores de mí, bauticenlos y enséñenles”. No hay mayor comisión para la Iglesia de Cristo que formar seguidores de Jesús y afianzarnos en el camino. A veces nos dispersamos con otras cosas que son buenas, pero la principal misión de la Iglesia es hablar de Jesús. Fíjense que no dice “creyentes” (personas que creen) ni alabadores, ni servidores, la tarea es formar personas parecidas a Jesús. Personas que tengan sus mismos valores, entrega y su mismo caminar. Él promete algo maravilloso: estar con nosotros. Se iría pero seguiría estando hasta el fin del mundo.

Jesús está vivo

DÍA 19

El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás”. Lucas 24: 1-9

Imagino todas las emociones que sintieron estas mujeres al ir a la tumba donde estaba sepultado Jesús. Primero la angustia y el enojo por creer que alguien lo había robado. Luego el temor al ver a los ángeles. La pregunta que los ángeles le hacen es la misma que hoy nos hacen a nosotros: “¿por qué buscan entre los muertos al que vive?” ¡JESÚS RESUCITÓ! A veces vivimos como si siguiéramos a un Dios muerto pero ¡Él está vivo! Partió la historia en dos, hizo que un puñado de hombres temerosos se convirtieran en apasionados predicadores declarando que Jesús había resucitado y que era el Mesías esperado. Vivamos con esta conciencia y expandamos la noticia que ¡JESÚS RESUCITÓ!

Aparente derrota

DÍA 18

Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Mateo 27:45

Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Lucas 23:34

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas a tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:42-43

Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. Lucas 23:46

Molido en la cruz Jesús aún tiene fuerzas para orar. Creemos que recita el Salmo 22, un salmo mesiánico que cuenta cómo sería el sufrimiento del Mesías, habla de la angustia de ese momento, te animo a que te tomes el tiempo y leas este salmo completo y veas que termina en victoria. Te maravillaras de ver cuán exacto es, fue escrito mil años antes. Luego pide que perdone a aquellos que lo estaban crucificando, posterior a eso habla con los ladrones y les concede su pedido de ir al paraíso con Él y al final entrega en manos de Dios Padre su espíritu.

La hora más difícil en la vida de Jesús tuvo una oración de victoria, una oración de perdón, una oración de salvación y una oración de entrega. Fueron horas dolorosas que Jesús afrontó con firmeza y confianza, la tierra fue conmovida ese día, el Hijo de Dios moría en la cruz y un terremoto y oscuridad lo envolvían. Una “aparente derrota” que a los tres días se convertiría en la ¡mayor victoria!

Cuando creas que has llegado al final, que nada peor te puede pasar, piensa que quizás es la oportunidad para que la gloria de Dios se manifieste ¡y la resurrección de tu vida opere!

Dios nos fortalece

DÍA 17

“Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza; y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación”.
Lucas 22:39-46

Ante la inminencia de la cruz, Jesús va con sus discípulos al lugar que Él solía orar. Les pide que oren con Él pero no cerca, sin embargo, por la tristeza se duermen, la tristeza nos nubla los sentidos muchas veces y nos adormece, ¿verdad? Pero Jesús se va a orar y le pide a Dios Padre que si es posible no le permita pasar por la cruz. Ese Jesús fuerte entra en angustia, esto no es pecado, pues inmediatamente sujeta su angustia a la voluntad del Padre: “Que se haga tu voluntad y no la mía”. Su angustia era tan fuerte que sus gotas de transpiración parecían sangre, es más, dice que “él estaba en agonía” pero aún así oraba más intensamente. Alguna vez, quizás nos tocará hacer esta oración, ¡pero un ángel del cielo aparecerá para fortalecernos y pasar esa prueba!

En el nombre de Jesús

DÍA 16

Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré. Juan 14:13-14

Hay un poder maravilloso en el Nombre de Jesús. Nos presentamos delante de Dios Padre en el Nombre de Su amado Hijo, no lo hacemos en el nombre de nuestras buenas acciones, inteligencia o buenas palabras. ¿Por qué Jesús mismo nos dice esto? Porque Él es el único que descendió del cielo y dio su vida por nosotros, porque Él es el único que resucitó y venció a la muerte, porque es Dios mismo hecho hombre y que ahora está en el cielo, a la derecha de Dios Padre intercediendo por nosotros. Dios mismo nos dio la clave secreta para recibir respuesta a nuestras oraciones: hacerlo en su Nombre. La próxima vez que pidas ¿en el nombre de quién vas a hacerlo?

El Espíritu Santo te ayuda

DÍA 15

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Romanos 8:26

Si no sabes orar o cuál es la oración efectiva Dios sí lo sabe y te da el recurso: Su Espíritu Santo. Pues él intercede por ti con gemidos indecibles, es tu traductor ante Dios Padre, es el intérprete de tus lágrimas, de tus insomnios, de tus frases desordenadas y de tus silencios. Por eso, cuando tengas que orar, ¿Cuál es la mejor oración? La que sale de un corazón sincero, humilde y quebrantado, no te preocupes, el Espíritu Santo te ayudará.

Sacia tu sed

DÍA 14

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él. Juan 7:37-39

Somos 80% de líquido, deja de tomar líquido y observa lo que sucede. Los pensamientos coherentes se desvanecen, la piel se reseca y los órganos vitales se repliegan. Tus ojos necesitan humedad para llorar, tu boca necesita líquido para tragar, tus glándulas requieren sudor para mantener fresco el cuerpo, tus células exigen sangre para ser transportadas y tus coyunturas demandan fluído para lubricarse. Tu cuerpo necesita agua de igual modo que un neumático aire. La sed te avisa de tu falta de agua, si privas a tu cuerpo de agua te lo hará saber, priva a tu alma de agua espiritual y ella te lo dirá.

Los corazones deshidratados mandan mensajes desesperados: ansiedad, irritabilidad, temor, angustia, soledad, insomnio, etc., la lista sigue. Estas son señales de la sequedad espiritual en lo más profundo de tu ser. Trata a tu alma como tratas tu sed. Toma sorbos grandes, inunda tu corazón del agua de vida que tiene Jesús para darte.

¿Has empezado a marchitarte en tu interior? Lo que el agua hace por tu cuerpo, el Espíritu Santo que Jesús te da lo hace por tu corazón, lo ablanda, limpia y revive. Entonces, ¿Cómo haces para recibir su espíritu santo? Muy simple, cree en Jesús con todo tu corazón, entrégale tu vida a Él y ¡los ríos de agua de vida correrán en tu interior! Verás cómo tu vida reverdecerá y todo a tu alrededor.

La oración activa

DÍA 13

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8

El nombre de Thomas Alva Edison ¿te suena conocido? Gracias a él, podemos aprovechar las horas nocturnas sin tener que irnos a dormir por ausencia de luz. El científico norteamericano diseñó la bombilla eléctrica tal como la conocemos hoy. Es imposible negar que se trató de una mente brillante; sin embargo hubo algo más que eso en el logro: mucha paciencia. La historia del desarrollo de la lamparilla es famosa porque Alva Edison contó a quien quisiera escucharlo que intentó nada menos que mil veces antes de tener éxito. ¿Qué hubiera pasado si en la vez 999 hubiera desistido? De esa misma manera en la oración tú puedes insistir, cambiar las estrategias, y volver a intentar porque hay promesas de Dios, no desmayes.

Pedir, Buscar y Hallar son palabras con las que nos anima Jesús. No recibe nada quien no pide, no encuentra nada quien no busca y las puertas no se abren si no llamas. Esta es una oración activa, no pasiva. Agota todos los recursos imaginables para lograr lo que esperas, Pedir en oración a quien tiene el poder de darte lo que necesitas es el primer paso, Busca la voluntad de Dios en lo que pides, busca distintos caminos hasta conocerla y saber en qué dirección debes moverte. Llama insistentemente la puerta que sabes que es la voluntad de Dios en oración una y otra vez. Pero también ¡ve!, ¡llama! y ¡golpea puertas!, ¡hasta 1000 veces y más!, lo que Jesús te propone es una oración activa: ¡PIDE, BUSCA, LLAMA!

Tenemos El Mismo Poder

DÍA 12

También pido en oración que entiendan la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder que levantó a Cristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios, en los lugares celestiales. Ahora Cristo está muy por encima de todo, sean gobernantes o autoridades o poderes o dominios o cualquier otra cosa, no solo en este mundo sino también en el mundo que vendrá. Dios ha puesto todo bajo la autoridad de Cristo, a quien hizo cabeza de todas las cosas para beneficio de la iglesia. Y la iglesia es el cuerpo de Cristo; él la completa y la llena, y también es quien da plenitud a todas las cosas en todas partes con su presencia.
Efesios 1:19-23

A veces creo que al orar no nos damos cuenta del poder tremendo que Dios nos ha entregado. ¿Te has dado cuenta que tenemos el mismo poder que resucitó a Cristo? ¡Cristo está por encima de todo! La Iglesia a la que tú y yo asistimos es su cuerpo, ¡esto es demasiado maravilloso! Cuando tú y yo oramos a Dios, este poder, se manifiesta a través nuestro, somos sus manos, sus brazos y sus pies. Es en la Iglesia, es decir las personas que creen en Jesús, en donde habita Su plenitud, Jesús mismo dijo también “que mayores cosas que Él haríamos en Su Nombre. Detente un instante, vuelve a leerlo y piénsalo, medítalo, vívelo y créelo.

Dios puede enviar ángeles

DÍA 11

Al día siguiente, cuando el sirviente del hombre de Dios se levantó temprano y salió, había tropas, caballos y carros de guerra por todos lados.
—¡Oh señor! ¿Qué vamos a hacer ahora? —gritó el joven a Eliseo. —¡No tengas miedo! —le dijo Eliseo—. ¡Hay más de nuestro lado que del lado de ellos!
Entonces Eliseo oró: «Oh Señor, ¡abre los ojos de este joven para que vea!». Así que el Señor abrió los ojos del joven, y cuando levantó la vista vio que la montaña alrededor de Eliseo estaba llena de caballos y carros de fuego.
2 Reyes 6:15-17

El profeta Eliseo y su ayudante están rodeados por un ejército numeroso. No había salida humanamente posible, pero Eliseo veía cosas espirituales que su siervo no veía por eso no tenía temor, ¡veía a los ángeles de Dios rodeándoles! A veces sentimos que los problemas nos rodean como un ejército, es entonces que necesitamos que Dios abra nuestros ojos espirituales para ver que Él nos defiende y poder así esperar confiados en lo que Él hará (¡aún enviar un ejército de ángeles en nuestra ayuda!). El apóstol Juan dice “mayor es el que está en nosotros (Dios) que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). ¡Confiemos! ¡Dios está de nuestro lado!

Dios está contigo

DÍA 10

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:5-9

Moisés muere, y Dios elige para guiar al pueblo de Israel a la tierra prometida a Josué, su servidor. Y Dios le asegura que ESTARÍA CON ÉL COMO ESTUVO CON MOISÉS. ¿Qué implicaba eso? Que las señales y los milagros estarían con él, que la protección y la provisión de Dios estarían con él. No es fácil ser el segundo, ¡y menos sucederle a un líder de la talla de Moisés, por eso, conociendo lo que sentía Josué, Dios lo afirma en que estaría con él como estuvo con Moisés y le dice cuál sería su parte en el trato: Tendría que esforzarse y ser valiente. No apartarse de la ley de Dios, meditar de día y de noche en su ley y no temer ni desmayar.

Dios promete estar con nosotros así como estuvo con Moisés y Josué. Pero tú y yo necesitamos hacer nuestra parte: esforzarnos en seguir sus enseñanzas y ser valientes. No temas, confía, ¡Dios está contigo!

La Gloria de Dios

DÍA 9

Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos. Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios. Éxodo 34:28-29

Siempre me ha maravillado la vida de Moisés, si miramos atentamente toda su vida (¡te animo a que lo hagas!) veremos que era un tanto atrevido para hablar con Dios. En el capítulo anterior a este le dice que quiere “ver su gloria” ¿y sabes qué? ¡Dios le concede la petición! Lo invita a subir al monte para estar con Él “cuarenta días con sus noches”, allí Dios le da los diez mandamientos. Pero también le muestra su gloria, ¡de solo pensarlo me emociono! Al bajar del monte la piel de Moisés resplandecía después de haber hablado con Dios, pero lo más curioso es que él no lo sabía, tan visible e intenso era aquello, que tenía que taparse el rostro cada vez que salía de hablar con Dios.

¿Cuándo sales de hablar con Dios los demás se dan cuenta? Tu mirada, actitudes y palabras, ¿son diferentes? El estar con Dios cambia a las personas, si sales igual o peor habrá que pensar: ¿qué falló? ¡Dios sigue siendo el mismo! No me imagino a Dios escuchando largos monólogos de Moisés, me imagino a Moisés con su cabeza baja, con actitud de humildad diciendo: “Habla que tu siervo escucha”, por eso a la hora de hablar con Dios: Habla menos, escucha más y deja que su gloria se te llene.

Su presencia nos da descanso

DÍA 8

Y él (Dios) dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. Éxodo 33:14-15

Luego de que Dios hubiera sacado de Egipto a su pueblo Israel y haber hecho demostraciones maravillosas de su protección y provisión, Moisés su líder, es llamado por Dios al monte para recibir instrucciones durante 40 días, pero como se demoraba, el pueblo decide hacer un becerro de oro como “su dios” y adorarle. Ante esa actitud Dios le dice a Moisés que les comunique al pueblo que un ángel y no el mismo les acompañaría en el camino hacia la tierra prometida.

Moisés le ruega a Dios que cambie de opinión, pues para él y el pueblo lo importante era tener la presencia de Dios con ellos, de hecho, los pueblos de alrededor sabían que el Dios de los judíos era un Dios real que actuaba y peleaba por ellos, pero aun así lo habían menospreciado.

Los judíos sabían lo que era caminar sin la presencia activa de Dios, por ello, Moisés siendo aún más osado le dice a Dios: “Si tu presencia no ha de ir con nosotros, no nos saques de aquí” y el pueblo se suma a su sentir, pues ellos preferían el desierto con Dios a tener éxito pero sin Dios en medio.

¡Tú y yo también sabemos lo que es caminar sin la presencia de Dios! La angustia, soledad, desorientación y vacío que eso produce, ¡lo sabemos muy bien!, porque su presencia nos da descanso, sabemos que si Él va con nosotros tenemos su protección y provisión.

Dios te defiende

DÍA 7

Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. Radiantes están los que a él acuden; jamás su rostro se cubre de vergüenza. Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a los que le temen; a su lado está para librarlos. Salmo 34: 4-7 NVI

¿Qué haces cuando la angustia y el temor te asaltan?, ¿te aíslas?, ¿te deprimes?, ¿tratas de distraerte para no pensar en ello?, ¿te refugias en cosas que no te ayudan como el alcohol, las drogas, el celular? o ¿hablas con alguien? Ante situaciones críticas buscamos salir rápidamente. Muchas veces buscamos atajos que no son buenos. Dios nos anima a buscarle. Miremos juntos qué le pasa a los que le buscan:

  • Dios los escucha
  • Les libra de sus temores
  • Sus rostros son iluminados
  • Son librados de sus angustias

Por eso dejemos de buscar atajos y tomemos la firme decisión de buscar a Dios en oración cada vez que estemos así. ¡Hasta nuestros rostros cambiarán!

El gobierno de Dios

DÍA 6

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33 (RVR60)

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra
Mateo 6:10 (RVR60)

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. Marcos 1:14-15 (RVR60)

El reino de Dios era el tema que Jesús predicaba. Es decir, que se establezca el “gobierno de Dios” en la vida de las personas, familias y pueblos es el eterno anhelo de Dios. Cuando el pueblo le pide un rey a Samuel, quien era un líder espiritual que guiaba Israel, Dios se entristece, porque Él quería reinar directamente sobre las personas. En la oración que Jesús enseñó llamada “Padrenuestro” nos enseña a pedir que “Venga tu reino” y sigue dándonos una pista de que es clave que se haga su voluntad en la tierra de la misma forma en que se hace en el cielo. ¿Imaginas a los ángeles de Dios desobedeciendo una orden de Él, que el sol decida no salir por las mañanas o la luna por las noches? En el cielo todo está ordenado, es en la tierra donde está el problema.

Cuando el reino de Dios, que no es un reino territorial sino espiritual, se instala en la tierra a través de las personas que lo viven, es decir, los cristianos, entonces el lugar se transforma, la familia se transforma, la Iglesia se transforma y Jesús se convierte en nuestro Rey. No necesitamos llegar al cielo para vivirlo, solo arrepentirnos y creer en Jesús como nuestro Señor (nuestro Rey) y Salvador.

Clama A Dios

DÍA 5

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3 (RVR60)

El significado de “clamar” es pedir algo con todo el corazón, o pedir ayuda a gritos. No es una oración descuidada, es una oración enfocada, de alguien que lo ha intentado todo, que ha orado cada día por un motivo y cae rendido ante Dios. Es ese tipo de oración que hacemos cuando estamos desesperados, agotados de buscar soluciones terrenales y no las encontramos, es decir, cuando ya hicimos todo lo humanamente posible y no logramos nada. Es una oración que sale del dolor, no de la prepotencia, es el grito o llanto que sale del quebranto no de la justicia propia. Es allí donde Dios responde, nos enseña cosas grandes y ocultas que desconocemos y nos muestra el camino de salida. Por eso cuando sientas que ya no hay solución humana posible a tu problema clama a Dios, y cuando lo hagas, será el momento en que te responderá y guiará.

¿Dónde vive Dios?

DÍA 4

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
 Isaías 57:15 (RVR60)

¿Dónde está Dios?, ¿en el templo?, ¿en un lugar apacible?, ¿en el cielo?, ¿a dónde puedo ir cuando necesito encontrarme con Él? No es en un lugar físico, sino más bien en la condición de los que le buscan. Dios se esconde de los soberbios, de los que se sienten “muy perfectos”, de los orgullosos, y está cerca de los quebrantados y humildes de espíritu, es decir, con los que están quebrantados por cosas difíciles que pasan.

Es en las situaciones difíciles cuando más nos acercamos a Dios, Él nos dice: ESTOY CONTIGO. Pero también cuando nos quebrantamos ante su majestad y amor es cuando nos damos cuenta de nuestra pequeñez y de lo inconmensurable y maravilloso que es Dios. Él promete dar vida a tu espíritu y a tu corazón, cuando te preguntes ¿dónde está Dios? pregúntate primero dónde estás tú, porque si estás en dolor, no dudes ni un instante que Él está contigo, busca a Dios en humildad y Él acudirá al instante.

Dios está en tus momentos difíciles

DÍA 3

Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses”. Daniel 3:24-25 (RVR60).


Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”. Isaías 43:2 (RVR60).

Constantemente en las Escrituras vemos a Dios haciéndose presente en las situaciones más difíciles (así ocurrió con los amigos de Daniel en el horno de fuego). Él mismo lo promete y sale a rescatarnos y librarnos, Él es nuestro pronto auxilio como dice el Salmo 46:1. Aún cuando en los momentos más difíciles nos lleguemos a sentir solos, no nos dejemos convencer por nuestras emociones, Dios está allí con nosotros. Aunque no lo veamos o no podamos percibirlo con nuestros sentidos, Dios está. Así como no ves cómo la corriente eléctrica fluye hasta tu interruptor de luz, o no puedes ver cómo viaja la luz o el sonido en el aire, pero puedes percibir su efecto, así es con Dios. Disfrutarás de su liberación pero no podrás verlo, solo podrás verlo con los ojos del corazón, ¡Da gracias porque Dios no te deja solo!

Entrada libre

DÍA 2

“Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos.
Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos” Hebreos 4:14-16 NVI

En Jesús tenemos entrada libre a Dios Padre. Él nos abrió camino con su sacrificio en la cruz. Tenemos acceso directo a todos los recursos espirituales. Jesús puede entendernos porque pasó por las mismas cosas que nosotros pasamos, inseguridades, temores, angustias, pasiones y tentaciones, ¡y logró superarlas a todas! pues su poder es ilimitado y puede ayudarnos en todo. Su trono es trono de gracia, es decir, es un trono de un amor inigualable y maravilloso, de nuevas oportunidades, de perdón infinito. Puedes acercarte confiado, porque tú eres su hijo amado.

Enséñanos a orar

DÍA 1

Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: —Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.
Lucas 11:1

La oración era parte de la vida de Jesús, él acostumbraba a apartarse a solas para orar. Oraba muy de mañana y a la noche cuando había despedido a la multitud oraba toda la noche; oraba dando gracias por los alimentos, cuando estaba muy triste y hasta lo hizo en la cruz. La oración era para Jesús como la respiración, Jesús, el Hijo de Dios vivía en permanente comunión con Dios Padre. Por ello sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar, y Él les dio una oración, no un sermón sobre la oración, ni la doctrina de la oración, Él les dio una oración simple y fácil de recordar en el Padrenuestro (Lucas 11.1–4), que sería abreviadamente así:

Padre,
tú eres bueno.
Necesito ayuda. Sáname y perdóname.
Ellos necesitan ayuda.
Gracias.
En el nombre de Jesús, amén.

Deja que Jesús te acompañe durante tu día, dile al comenzar tu mañana: “Padre, tú eres bueno”, cuando estás en tu trabajo o en la escuela: “necesito ayuda”, mientras esperas en la línea de un negocio: “ellos necesitan ayuda”, deja a mano en tu corazón una oración como esa.

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