Mala mía – Ezequiel & Marcella Fattore

Desde que fuiste rescatado, tu mayor acto de libertad no es tener la razón, sino tener la humildad para restaurar. No tienes control sobre cómo reaccionará el otro, pero sí sobre la honestidad de tu corazón al reconocer el error. Tal vez el silencio del “pez” se siente como un castigo, pero en realidad es el espacio sagrado donde Dios está preparando tu redirección. Empieza a sanar hoy tus relaciones, no esperando a que el otro cambie, sino viviendo con la paz de quien ya ha sido perdonado por el cielo.


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