Un movimiento de pacificadores – Ezequiel Fattore

Primero viene el amor, después viene el proceso de reconocer las cosas que debemos trabajar en nuestra vida y luego nos hacemos parte de un movimiento de personas que trabajan porque este mundo sea un lugar mejor.

Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. – Mateo 5:9 // Dios nos ha aceptado porque confiamos en él. Esto lo hizo posible nuestro Señor Jesucristo. Por eso ahora vivimos en paz con Dios. – Romanos 5:1 // ¿Qué más podemos decir? ¿Seguiremos pecando para que Dios nos ame más todavía? ¡Por supuesto que no! Nosotros ya no tenemos nada que ver con el pecado, así que ya no podemos seguir pecando. Ustedes bien saben que, por medio del bautismo, nos hemos unido a Cristo en su muerte. Al ser bautizados, morimos y somos sepultados con él; pero morimos para nacer a una vida totalmente diferente. Eso mismo pasó con Jesús, cuando Dios el Padre lo resucitó con gran poder. – Romanos 6:1-4

El pacificador se mete en problemas para hacer de este mundo un mejor lugar. Este mundo está roto: no es lo que Dios imaginó que iba a ser. Nuestra responsabilidad es reconocer en qué parte somos los causantes de la ruptura entre el ideal de Dios y la realidad (pecado).

Jesús vino a la tierra a trabajar en la reconciliación, a crear un puente entre Dios y nosotros, a establecer un espacio para podernos relacionar de nuevo con él. Vino a recordarnos lo que originalmente fuimos llamados a ser.

Luego de la reconciliación viene el reconocimiento mediante el bautismo. El bautismo es la confirmación de que podemos volver a empezar. Es reconocer que no hay nada que puedas hacer para acercarte a Dios porque Dios y ya se acercó a ti.

El cambio es reconocer qué cosas me han alejado de lo que tenía que llegar a ser. El reconocimiento es el proceso mediante el cual empezamos a trabajar en nosotros mismos, no para que Dios nos perdone sino porque Dios ya nos perdonó. 

Jesús vino a arreglar las cosas entre nosotros y Dios, es nuestra responsabilidad reparar las cosas con este mundo. Felices los que trabajan por la paz en esta tierra. Los que entienden su responsabilidad cada vez que dicen una mala palabra, o dañan a una persona, o son parte de una estafa.

Mientras camino en esta tierra el mundo que está a mi alrededor es mucho mejor. Hermosos son los pies de los que anuncian la paz, los que iluminan el espacio donde están.

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