Llevarse bien es una decisión – Marcella Fattore

Es muy difícil llevarse bien con las otras personas si tú no te sientes bien contigo mismo. Las malas actitudes que a veces tenemos con otros, son un reflejo de lo que está en nuestro interior. No te toca a ti tomar justicia en tus propias manos, bendice a quienes te persiguen.

El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad. Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan. Romanos 12: 9-14 

Ama genuinamente

Pablo nos invita a amar con amor sincero, fraternal. Hace referencia al amor “ágape”, el amor con el que Dios nos ama. Si tienes una relación cercana con Jesús y amas a Dios, por consecuencia vas a tener una buena relación con las personas.

Donde hay personas, hay conflictos. Los conflictos tienen el potencial de hacer crecer las relaciones. La mayoría de nosotros hemos sido culpables de juzgar fácilmente una situación de otra persona porque no es cercano a nosotros, pero cuando te pasa a ti, creas una compasión mas amplia.

Se trata de amar, honrar y respetar a las personas que nos rodean. La honra y el respeto empiezan primero en el corazón. Para amar más genuinamente vas a tener que mirar hacia adentro e investigarte constantemente.

Bendigan y no maldigan

La palabra maldecir es fuerte, pero maldecir es hablar mal de alguien y todos somos culpables de enredarnos en conversaciones en donde el centro es el enojo, el rencor o el odio.

En esta vida vas a encontrar personas a las que realmente te cueste amar, personas que a veces tienen malas actitudes contigo. Responder a esas personas deseándole bien, es algo sobrenatural.

Perdonar es una opción, es un proceso y es difícil. Perdonar es absolver a una persona de lo que te haya hecho. Cuando modelas el perdón, estás modelando esperanza para este mundo.

Llevarse bien es difícil, pero es una decisión y cuando lo hacemos mostramos la virtud más preciosa que Dios nos dejó: el amor.

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